Cuenta la leyenda que cuando se enamoraron vivían separados por cientos de kilómetros. Él necesitaba escribir palabras de amor para acallar el vacío enorme de sentir que la echaba de menos. Equivocado o no, volcó todo cuanto era hermoso en ella. Ahora sus vidas están separadas para siempre. Ambos saben y sienten que es mucho mejor así.

Escribieron durante años en un documento de Google drive compartido, al que llamaron simplemente “Tú y yo”

A pesar del mal puerto al que llegó aquel supuesto amor que removió sus vidas, quedan para siempre aquellas palabras que ahora en parte ven la luz. Y lo hacen porque es posible que inspiren a poetas, y a quienes anhelan sentir la vida a flor de piel. Un bien para el que bien merece la pena excavar en esta mina. Se han omitido pasajes enteros, detalles, y las respuestas de ella para legitimar la publicación de este legado.

El lector, que seguro que goza de la inteligencia suficiente para deducirlo, sabrá que tengo todo el permiso de su autor. Quién, por cierto, se ha dado cuenta ahora de todo lo que puso, y que las respuestas de la otra parte, realmente, eran lo de menos.

2012

Estas son palabras que alivian mi sed escondida, sumergida en el dolor de unos ojos brillantes y completos como siento ahora mi vida, pero que ahora ya no veo. El tiempo, lento cuando lejos y rápido cuando cerca, nos ampara bajo sus alas. Y un ave alada te aleja rápido de mí mientras un delicado hilo dorado de emoción parece no irse a romper nunca, ni más allá de la vida. Me lleva lejos pero yo me quedo cerca, muy cerca. Ahora partes y a medida que te alejas me siento sólo. Una soledad acompañada que, como la nota triste de un acorde mágico, lo convierte en hermoso. Ruego al Universo que me permita seguir en esta nube por el resto de mis días.

Deseo mirar al cielo lleno de estrellas: cada una de ellas, un instante vivido contigo. Un reflejo en tus ojos… el brillo que tienes al compartir, llena de ilusión, cada segundo, cada palabra, cada sonrisa.

Mi único consuelo en la isla de mis días, en medio del hondo valle de tu ausencia es saber que la vida es eterna. Solamente me da aire a lo lejos un hermoso océano brillante por el Sol de tu presencia, bañando de destellos en el mar cada instante precioso.

Saboreo el enorme vacío de tu distancia como una canción lánguida y triste, en un acorde melancólico y dulce, como el bombón que nadie quiere de una caja casi vacía. Te echo de menos. Mucho.

2013

Mi pecho se hincha de sabor miel y limón, se sacia el aire con el aroma del amor imposible pero certero de alguien que ha colocado mi vida en su lugar, en el lado de las almas libres que gozan de la eterna felicidad de un tiempo que no existe. Tu piel, que resbala, huidiza entre los rincones del espacio y del tiempo mientras recoge las maletas tras la ducha del hotel, me habla. Tu sonrisa brillante bajo la toalla, o sobre la almohada en la lenta madrugada de un rincón lejano me recuerda al brillo de las estrellas y galaxias enteras que nos ven, noche a noche, amarnos con un futuro incierto y embriagador.

2014

Aquí yace, erguido pero quieto, este documento. Queda dormido en el fondo de unos corazones que siguen amándose, con otro lenguaje, con otros signos, pero con la certeza de la Eterna Presencia del Otro.

2015

Estás ahora bailando conmigo una canción que nos susurra que el tiempo solamente es el camino, y que la evolución es todo cuanto vivimos… y alzo mi mirada para encontrarme con la tuya justo cuando pienso que todo cuanto he vivido no es más que un preludio, un simple prólogo, la cuenta atrás del que salta, el artículo antes del nombre. Recuerdo mi vida como casi pasado cubierto por la nieve de la inconsistencia. El verdadero brillo de tus ojos me dice que no sé por cuánto tiempo, ni cómo, pero que el breve fulgor de nuestro amor en el infinito abismo de los números del Universo es el verdadero motivo de mi existencia.

2016

Nuestra vida se nos escurrió en una larga y oscura noche llena de amargura y vacío. Pero el amor sigue encendido, como la llama que nunca muere en una eterna hoguera de pasión que brilla en la noche del tiempo y la incertidumbre. El miedo por albergar en nuestro pecho un amor imposible de matar, indecente de acallar. Eres puro sol y alegría. Y yo un continuo alumno en este tan buen arte tuyo de ser humana, persona, alegre… viva. Doy Gracias a la vida por permitirme pasar otro día más contigo… aunque nos separe la distancia y el tiempo, como en esos primeros días en los que mis manos te buscaban cada noche en la soledad de mi rincón. Eres pura luz. Y he decidido no volver a la oscuridad. Gracias por ser, ella. Mi ella. Mi eterna ella. La niña de ojos vivarachos que iluminó mi camino. Mi Shandi. Mi Otra Parte. Mi Sol. Mi Luz. La tierra húmeda de mi lluvia. El bosque de mi árbol. La luna de mi cielo. Nuestra luna… la que sabemos que el otro mira. La que nos recuerda que hay un Universo de cosas por descubrir. Mi pequeña Gran Princesa. Esa Gran Mujer que me ama. Esas manos blancas llenas de vida, tus ojos redondos y perfectos que me hablan de un Mundo en el que nunca falta el amor. Tú, la que sueñas con una vida sencilla y feliz. Solamente aspiro a poder tener una pequeña parte de tu Humanidad y de tu amor por las cosas que realmente importan. Te admiro. Te siento. Te amo.