Si alguien entrara en mi cocina estos días, probablemente me vería solo (o con mi amada esposa observándome) y gritando “¡Siguiente!” “¡Repite!” mientras rebusco entre ollas, mancho montañas de vajilla y pego un sorbo de cerveza (por qué no). Mi Nintendo DS me ayuda a descubrir un placer nuevo para mí, pero tan viejo como la Humanidad: cocinar.
Mi difunta madre no quiso nunca verme entre fogones, y no tuvo reparos en llamarme “¡faldilletas!” cada vez que yo me metía en la cocina, presa del hambre, y sin querer esperar a que terminase la película de la tele.
Todo sea por sanar traumas infantiles, y darle tregua a Eva, que bastante tiene con lidiar con decenas de clientes y proveedores en Estudios Quinto Nivel.
Para colmo, Carles Francino, encantado, se ríe sin pudor de mis dos quemaduras. Y todo esto en antena, en “Hoy por Hoy”, con sus más de tres millones de oyentes. Porque si algo pasa… está la SER.
Aquí está la audio prueba.
Un comentario
Qu
30|Ene|2009 1Al menos tú cocinas… a mí entre viaje y viaje y más viaje, al final nunca llego a cocinar nada y la nevera siempre vacía cuando vuelvo a casa. Sí, lo sé, es una excusa, en realidad odio cocinar. Qué será lo que cocina con éxito Juanma Ortega?… mmmhhh, rico rico!
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